Andalucía lidera la investigación en nutrición vegetal para combatir el estrés térmico en cultivos de invernadero
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El centro de investigación IFAPA ha presentado hoy los resultados de un estudio pionero sobre nuevos bioestimulantes de origen natural diseñados para proteger los cultivos de tomate y pimiento frente a las olas de calor extremas. El estudio, desarrollado en colaboración con empresas líderes del sector bioindustrial, demuestra que la aplicación de ciertos extractos de algas y microorganismos aumenta la resiliencia de la planta en un 25%.
Estos avances son cruciales para garantizar la seguridad alimentaria y la estabilidad de la producción en las provincias de Almería, Granada y Málaga, donde el aumento de las temperaturas estivales supone un desafío creciente para la fisiología vegetal.
La nutrición vegetal está dando un salto cualitativo en Andalucía hacia soluciones más biológicas y menos químicas. En una jornada técnica celebrada hoy en Almería, investigadores del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (IFAPA) han desglosado cómo el uso de bioestimulantes específicos puede mitigar los efectos negativos del estrés abiótico. Las temperaturas superiores a los 35 grados bajo plástico suelen provocar abortos florales y paradas en el crecimiento, problemas que estas nuevas formulaciones logran reducir significativamente.
El proyecto se ha centrado en el uso de metabolitos secundarios derivados de fermentaciones bacterianas y extractos de plantas extremófilas. Según los datos presentados, las plantas tratadas mantienen una tasa fotosintética más alta durante las horas centrales del día y recuperan su turgencia con mayor rapidez al caer la tarde. Esto no solo garantiza el volumen de producción, sino que también mejora la calidad final del fruto, evitando malformaciones y problemas de coloración en tomates y pimientos.
Empresas destacadas de nutrición vegetal con sede en el Parque Científico-Tecnológico de Almería (PITA) ya están integrando estos descubrimientos en sus catálogos comerciales. La apuesta por la 'química verde' responde a la estrategia 'De la Granja a la Mesa' de la Unión Europea, que exige una reducción drástica en el uso de fitosanitarios sintéticos. Estos bioestimulantes no dejan residuos en el fruto y son compatibles con la fauna auxiliar utilizada en el control integrado de plagas.
Además de la protección térmica, el estudio destaca que estos productos mejoran la arquitectura radicular de las plantas, lo que permite una absorción más eficiente de los nutrientes presentes en el suelo o sustrato. Esto supone un ahorro económico para el agricultor al reducir la necesidad de abonado tradicional. La transferencia de este conocimiento al campo se realizará mediante una serie de seminarios prácticos que recorrerán las principales zonas productoras de Andalucía oriental durante el mes de julio.
En conclusión, la innovación en nutrición vegetal se consolida como el pilar fundamental para la adaptación de la agricultura intensiva al cambio climático. Andalucía se posiciona así no solo como productora, sino como proveedora de soluciones tecnológicas para zonas áridas de todo el mundo. La colaboración público-privada sigue siendo el motor que permite transformar la investigación científica en rentabilidad directa para el agricultor andaluz.
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