Almería lidera la innovación en control biológico con el despliegue de nuevos parasitoides contra la Tuta absoluta en tomate
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La provincia de Almería vuelve a situarse a la vanguardia de la sanidad vegetal con la introducción a gran escala de nuevas especies de parasitoides autóctonos. Esta estrategia busca combatir la presión de la polilla del tomate (Tuta absoluta) de forma totalmente natural, reduciendo la dependencia de tratamientos químicos y reforzando la imagen de seguridad alimentaria de los cultivos bajo plástico andaluces.
Empresas auxiliares de control biológico han presentado hoy resultados que demuestran una eficacia superior al 85% en la reducción de daños en fruto mediante el uso combinado de Nesidiocoris tenuis y los nuevos agentes biológicos. Esta innovación es clave para cumplir con las cada vez más exigentes normativas europeas sobre residuos y sostenibilidad medioambiental.
En un encuentro técnico celebrado hoy en El Ejido, expertos en entomología aplicada y representantes de las principales cooperativas de Almería han analizado el éxito de la actual campaña de control biológico en el cultivo de tomate. La principal novedad radica en la suelta controlada de una nueva estirpe de parasitoides que ha demostrado una adaptación perfecta a las condiciones de temperatura y humedad de los invernaderos solares durante el final de la primavera e inicio del verano.
El sector agrícola almeriense ha invertido significativamente en investigación y desarrollo para perfeccionar estas técnicas. El uso de setos funcionales y plantas reservorio en los perímetros de los invernaderos está permitiendo que las poblaciones de insectos beneficiosos se mantengan estables durante todo el ciclo productivo, creando un ecosistema equilibrado que previene explosiones de plagas sin necesidad de intervenciones agresivas.
Esta metodología no solo beneficia al medio ambiente, sino que también supone un valor añadido para la comercialización. Los grandes retailers europeos exigen protocolos de 'Residuo Cero', y Almería se consolida como la zona de producción capaz de garantizar estos estándares a gran escala. Según los técnicos, la implementación de estas soluciones biológicas ha permitido reducir en un 40% el uso de fitosanitarios de síntesis en las explotaciones de tomate de la provincia durante el último año.
Además de la Tuta absoluta, el programa de control biológico se está extendiendo con éxito al pimiento y al pepino, donde la lucha contra el trips y la mosca blanca se realiza mediante el uso de ácaros depredadores. La transferencia de conocimiento entre centros de investigación y agricultores ha sido fundamental para que estas innovaciones se adopten de forma masiva y no queden solo en ensayos de laboratorio.
De cara a la próxima campaña de otoño, se espera que más del 95% de la superficie de pimiento y el 80% de la de tomate en Almería incorporen estas técnicas biológicas desde el inicio del cultivo. Este compromiso con la biodiversidad agrícola refuerza la competitividad de las frutas y hortalizas andaluzas en un mercado global que premia la sostenibilidad.
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