Almería lidera la transición hacia el residuo cero con el éxito del control biológico en el cultivo de tomate de verano
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La campaña agrícola de verano en Almería alcanza un hito histórico con la implementación masiva de protocolos de control biológico que han permitido reducir en un 40% el uso de fitosanitarios químicos. Gracias a la suelta controlada de Nesidiocoris tenuis y Amblyseius swirskii, los productores han logrado frenar la incidencia de la mosca blanca y la Tuta absoluta en condiciones de calor extremo.
El sector hortofrutícola almeriense consolida así su posición como referente mundial en sostenibilidad, respondiendo a las crecientes exigencias de las cadenas de distribución europeas. Este avance no solo mejora la seguridad alimentaria, sino que optimiza los costes operativos a largo plazo para los agricultores de la provincia.
La Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía ha presentado hoy en El Ejido los resultados preliminares de la estrategia de control integrado de plagas para los cultivos de ciclo corto. Según los datos facilitados, más del 85% de las hectáreas de tomate bajo abrigo en Almería ya incorporan organismos de control biológico desde el inicio del trasplante. Esta cifra supone un incremento del 12% respecto al mismo periodo del año anterior, consolidando una tendencia imparable hacia la producción libre de residuos.
Los técnicos de las principales cooperativas de la zona destacan que la resiliencia de los insectos auxiliares ha sido clave frente a las olas de calor registradas en junio. La implementación de cubiertas vegetales y reservorios de biodiversidad en los perímetros de los invernaderos ha permitido mantener poblaciones estables de depredadores naturales. Esto ha resultado especialmente eficaz contra la 'Tuta absoluta', cuya presión se ha mantenido por debajo de los umbrales de daño económico en las fincas monitorizadas.
Además del beneficio ambiental, la comercialización se está viendo favorecida. Las grandes plataformas de distribución en Alemania y Países Bajos han incrementado sus pedidos de tomate almeriense, valorando la ausencia de trazas químicas y la robustez del sistema productivo. Este escenario refuerza el valor de la marca 'Almería' en los mercados internacionales, donde la seguridad alimentaria se ha convertido en el factor determinante de compra.
Empresas auxiliares de biotecnología radicadas en el PITA (Parque Científico-Tecnológico de Almería) han colaborado estrechamente con los agricultores para ajustar las dosis de suelta según la sensorización de las fincas. La combinación de 'agrotech' y bioseguridad está permitiendo que, incluso en los meses más complicados del estío, la calidad del fruto sea excepcional en términos de calibre y sabor.
Para el resto de la temporada, se espera que estas prácticas se extiendan a los cultivos de pimiento y pepino que iniciarán su ciclo en las próximas semanas. Las autoridades locales han recordado que existen líneas de ayuda específicas para la adquisición de fauna auxiliar, incentivando a los pequeños propietarios a sumarse a este modelo de agricultura regenerativa que ya es una realidad en todo el Poniente Almeriense.
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