Almería alcanza un récord histórico en control biológico superando las 29.500 hectáreas protegidas con fauna auxiliar
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La agricultura de invernadero en Almería ha marcado un nuevo hito en sostenibilidad al alcanzar las 29.520 hectáreas bajo técnicas de control biológico de plagas. Esta cifra, que representa el 57% de la superficie total invernada, supone un crecimiento del 3% respecto a la campaña anterior y consolida a la provincia como el mayor referente mundial en el uso de insectos beneficiosos.
El éxito de este modelo se atribuye a la inversión constante en I+D+i por parte de las empresas locales y al firme compromiso de los agricultores con la seguridad alimentaria. El cultivo de pimiento sigue liderando esta tendencia, con una implantación del control biológico que roza el 100%, mientras que otros cultivos como el tomate y el pepino están experimentando avances significativos.
El modelo Almería vuelve a demostrar su capacidad de evolución hacia una agricultura más verde y respetuosa con el medio ambiente. Según los últimos datos analizados por la Plataforma Tierra y la Consejería de Agricultura, la superficie protegida mediante el uso de fauna auxiliar ha batido todos los registros históricos. Este avance no solo reduce la dependencia de productos químicos, sino que mejora el posicionamiento de las hortalizas almerienses en los mercados europeos más exigentes, donde el residuo cero es una demanda creciente.
El pimiento es el estandarte de esta revolución biológica. Prácticamente la totalidad de las hectáreas dedicadas a este cultivo en el Poniente almeriense utilizan insectos como el *Amblyseius swirskii* o el *Orius laevigatus* para combatir plagas como la mosca blanca o el trips. El éxito en el pimiento ha servido de catalizador para que otros cultivos se sumen masivamente a esta estrategia. El tomate, que históricamente presentaba mayores dificultades técnicas para el control biológico, ha incrementado su superficie protegida gracias a la introducción de nuevas especies de insectos auxiliares más eficaces contra el *Tuta absoluta*.
Un factor determinante en este crecimiento ha sido la mejora en los protocolos de suelta y el desarrollo de plantas reservorio que permiten mantener las poblaciones de insectos buenos durante todo el ciclo del cultivo. Además, la formación técnica de los agricultores ha alcanzado niveles de excelencia, permitiendo una gestión más precisa de los ecosistemas dentro del invernadero. Las empresas de biotecnología instaladas en la provincia han jugado un papel crucial, ofreciendo soluciones personalizadas para cada tipo de plaga y cultivo.
Este récord histórico coincide con la puesta en marcha de nuevas obligaciones de Gestión Integrada de Plagas (GIP) en toda España. Almería se sitúa así muy por delante de las exigencias normativas, convirtiendo la sostenibilidad en una ventaja competitiva. El uso de técnicas biológicas no solo garantiza frutos más saludables para el consumidor, sino que también mejora la biodiversidad local y la salud de los trabajadores agrícolas al minimizar la exposición a fitosanitarios.
Para la próxima campaña, el objetivo del sector es superar la barrera de las 30.000 hectáreas. Para ello, se están intensificando las investigaciones en cultivos de primavera como el melón y la sandía, donde el control biológico todavía tiene margen de crecimiento. La industria auxiliar almeriense ya trabaja en la cría de nuevas especies de ácaros y avispillas que puedan adaptarse mejor a las altas temperaturas de los meses de mayo y junio, asegurando una protección total durante todo el año.
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