Murcia y Almería consolidan su alianza estratégica en defensa del trasvase Tajo-Segura ante nuevos recortes previstos
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Los sectores agrícolas de Murcia y Almería han reforzado hoy su frente común para garantizar la seguridad hídrica del sureste español. En el marco de los recientes encuentros institucionales impulsados por Proexport y Coexphal, ambas regiones han alertado sobre el impacto devastador que tendría el nuevo cambio en las reglas de explotación del trasvase Tajo-Segura, que podría poner en riesgo miles de hectáreas en el Levante almeriense y la cuenca murciana.
La alianza busca no solo la defensa de las infraestructuras existentes, sino también una coordinación en la gestión de la mano de obra y la competencia de terceros países. Los representantes de ambos territorios coinciden en que 'cuando Murcia y Almería se entienden, gana el sector', apostando por un modelo de cooperación frente a la competencia histórica entre zonas productoras.
La unidad del sureste español se ha convertido en la principal baza política del sector hortofrutícola para afrontar un verano marcado por la incertidumbre hídrica. El presidente de Proexport, Mariano Zapata, y representantes de la comitiva almeriense han subrayado que los retos que enfrenta la agricultura intensiva —escasez de agua, costes laborales y presión normativa europea— son idénticos a ambos lados de la frontera provincial. Esta colaboración estratégica se materializa en la exigencia de una moratoria para cualquier recorte adicional en los envíos de agua, calculando que cada hectómetro cúbico menos supone una pérdida de 30 millones de euros anuales para la zona.
En Almería, el foco de preocupación se centra en el Levante, donde unas 5.000 hectáreas dependen directamente del trasvase para su supervivencia. La propuesta del Gobierno central de modificar las reglas de explotación es vista como una 'sentencia económica' para miles de empleos directos en el sector primario. Por su parte, en Murcia, la agricultura de exportación ha registrado un primer trimestre récord en 2026 con una facturación de 1.154 millones de euros, un éxito que, según las organizaciones locales, solo podrá mantenerse si se garantiza el acceso a recursos hídricos estables y asequibles.
La alianza también abarca la sostenibilidad ambiental, con un compromiso compartido por modernizar los regadíos y fomentar la reutilización de aguas regeneradas. No obstante, advierten que la desalinización, aunque necesaria, no puede ser la única solución debido a su elevado coste energético, que restaría competitividad a las frutas y hortalizas españolas frente a las producciones de Marruecos o Turquía en los lineales europeos.
Finalmente, los productores han solicitado al Ministerio de Agricultura una mayor firmeza en Bruselas para exigir cláusulas espejo que garanticen que las importaciones de terceros países cumplan las mismas exigencias sociales y medioambientales que se aplican en el campo murciano y almeriense. Esta 'unidad de acción' se trasladará en las próximas semanas a una agenda de reuniones conjunta con representantes de la Comisión Europea.
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