Almería cierra la campaña de sandía con un repunte de precios del 20% pese a la reducción de superficie en el Poniente
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La campaña de sandía en la provincia de Almería encara su recta final este 26 de julio con un balance comercial positivo en términos de rentabilidad para el agricultor. A pesar de que la superficie cultivada experimentó un ligero retroceso debido a la incertidumbre hídrica a principios de año, la escasez de producto en los mercados europeos ha impulsado las cotizaciones en origen por encima de la media de los últimos cinco años.
Las organizaciones agrarias destacan que la calidad del fruto ha sido excepcional, gracias a una climatología estable durante los meses de mayo y junio. Sin embargo, la preocupación por el relevo generacional y los costes de los insumos sigue siendo el principal reto para las explotaciones familiares que sostienen el modelo Almería.
El sector hortofrutícola de Almería concluye hoy una de las campañas de sandía más atípicas de la última década. Según los datos analizados por las principales comercializadoras del Poniente Almeriense, el precio medio en origen ha experimentado un incremento del 20% respecto a la campaña anterior. Este fenómeno se explica por una combinación de factores, entre los que destaca la reducción controlada de la superficie de cultivo, que muchos agricultores decidieron recortar para minimizar riesgos ante la falta de garantías en los aportes hídricos durante la primavera.
La demanda en los mercados de destino, especialmente en Alemania, Francia y Reino Unido, se ha mantenido robusta durante todo el mes de julio. La coincidencia de altas temperaturas en el centro de Europa ha disparado el consumo de frutas refrescantes, permitiendo que la sandía almeriense mantenga una posición de dominio frente a la competencia de terceros países. Los operadores destacan que la sandía negra sin pepita y la variedad 'fashion' han sido las más demandadas por las cadenas de distribución internacionales.
A nivel técnico, la campaña se ha caracterizado por una excelente sanidad vegetal. El uso generalizado de técnicas de control biológico ha permitido mantener a raya plagas como el pulgón o la araña roja, minimizando el uso de productos fitosanitarios y reforzando la imagen de sostenibilidad de la agricultura de invernadero. No obstante, las cooperativas advierten que el incremento en los precios percibidos por el agricultor apenas compensa el encarecimiento de la energía, los fertilizantes y la mano de obra especializada.
Desde la delegación territorial de Agricultura se ha valorado positivamente la capacidad de resiliencia del sector. Se espera que en las próximas semanas se publiquen los informes definitivos de exportación, que podrían situar a Almería nuevamente como la principal despensa de verano de Europa. Para la próxima campaña, el sector ya trabaja en la planificación de cultivos de ciclo corto para optimizar el uso de agua desalada, que se perfila como la solución estructural definitiva para el campo almeriense.
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