La campaña de invernadero 2025/2026 en Andalucía cierra con un 4% menos de volumen por las plagas y la meteorología adversa
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La campaña hortícola de invernadero 2025/2026 en Andalucía ha concluido con una reducción de aproximadamente el 4% del volumen comercializado, según el análisis difundido por la Junta de Andalucía a través de su Observatorio de Precios y Mercados. Las adversidades meteorológicas y la creciente incidencia de plagas, con el Thrips parvispinus como principal protagonista, han condicionado un ejercicio caracterizado por un comportamiento desigual entre cultivos.
El pimiento, pese a mantenerse como el producto estrella del campo andaluz, ha visto recortada su producción en torno a un 3% sobre su media histórica reciente, con una superficie de 14.932 hectáreas, debido al arranque anticipado de parte de las plantaciones afectadas por el trips. El tomate, por su parte, retrocede un 13% en superficie, mientras que el pepino vuelve a erigirse como el cultivo más dinámico, con un crecimiento del 33% en hectáreas.
En el plano comercial, las exportaciones hortícolas andaluzas han mantenido un pulso firme, superando los 8.600 millones de euros entre septiembre de 2025 y mayo de 2026, con el pimiento consolidando su papel de producto estrella con más de 1.670 millones de euros en ventas exteriores.
La campaña de hortalizas de invernadero 2025/2026 ha dejado en Andalucía un balance agridulce. Según los datos que maneja la Junta de Andalucía, las adversidades meteorológicas y la incidencia de plagas han provocado una reducción del volumen comercializado que el sector estima en torno al 4% respecto a la campaña anterior. El análisis, recogido por el Observatorio de Precios y Mercados y difundido a través de plataformas especializadas como Hortoinfo, desglosa el comportamiento de cada cultivo, sus circunstancias y los precios registrados a lo largo del ejercicio.
La campaña arrancó con un otoño cálido y seco, dio paso a un invierno excepcionalmente lluvioso en el que los embalses llegaron al 81% de su capacidad a mediados de marzo, y volvió a caer en una sequía acusada desde abril, con meses de apenas unos pocos milímetros y un junio y julio sin precipitaciones. Esta montaña rusa climática, unida al avance de las plagas, ha marcado el devenir de los cultivos en el principal exponente de la horticultura de invernadero española.
El pimiento, cultivo de referencia del campo almeriense, cerró la campaña con una superficie de 14.932 hectáreas, un 2% más que su media histórica reciente, pero con una producción de 1.012.610 toneladas, un 3% por debajo. Detrás de este ajuste está la plaga del Thrips parvispinus, declarada oficialmente por la Junta de Andalucía en abril de 2026, que obligó a arrancar anticipadamente parte de la superficie para reconvertirla a otros cultivos. A pesar de ello, el pimiento consolida su papel de producto estrella de la campaña, con 1.670 millones de euros exportados, 695.130 toneladas colocadas y un precio medio de exportación de 2,40 euros por kilo.
El pepino se ha convertido en el cultivo más dinámico del ejercicio, con 9.327 hectáreas, un 33% más que la media 2021-2024, y 915.577 toneladas, un 37% por encima de su producción histórica reciente. El calabacín, por su parte, retrocede un 2% en superficie (8.806 hectáreas) pero compensa con un incremento del 3% en producción, hasta las 517.286 toneladas. Mucho más complicado ha sido el ejercicio para el tomate, que retrocede un 13% en superficie (6.871 hectáreas) y un 5% en producción (627.224 toneladas), acumulando el mayor descenso relativo de los cuatro cultivos de referencia.
En el plano del comercio exterior, España ha colocado entre septiembre de 2025 y mayo de 2026 un total de 5,33 millones de toneladas de hortalizas, por un valor de 8.633,5 millones de euros, frente a 1.875,3 millones de importaciones, lo que arroja un superávit de 6.758,2 millones de euros y una tasa de cobertura de 4,6 veces. El contraste de precios unitarios vuelve a subrayar el diferencial de valor del producto español, que exporta sus hortalizas a 1,62 euros por kilo de media frente a los 0,72 euros por kilo a los que se importan. Unas cifras que evidencian la fortaleza y el valor de las producciones hortícolas andaluzas que, pese a un contexto climatológico y fitosanitario adverso, mantienen su liderazgo en los mercados internacionales.
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