El sector del tomate español prevé una caída del 2% en la producción de la campaña 2025/2026
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El Grupo de Expertos de Tomate de la Comisión Europea ha alertado sobre los desafíos estructurales que enfrenta la producción europea, estimando para España un ligero descenso de la producción del 2% en la presente campaña. Factores como el aumento de los costes operativos, la competencia de países terceros como Marruecos y la necesidad de usar variedades resistentes a virus, pero menos productivas, marcan el análisis del sector.
A pesar de la caída en volumen, la capacidad de adaptación de los productores españoles, especialmente en Almería y Murcia, ha permitido mantener la confianza de los clientes internacionales, cumpliendo con los programas de suministro a pesar de las condiciones climáticas adversas y la presión de las plagas.
En una reunión estratégica celebrada recientemente en Bruselas, representantes del sector hortofrutícola español, entre ellos miembros de FEPEX, analizaron las perspectivas de mercado para el tomate fresco hasta el año 2035. La delegación española confirmó que, para la campaña 2025/2026, se espera una superficie de cultivo estable pero con una productividad ligeramente inferior. Esta reducción del 2% se atribuye principalmente a la apuesta por variedades de tomate con resistencias genéticas mejoradas frente a virus como el ToBRFV, que si bien aseguran la sanidad de la planta, suelen ofrecer rendimientos por metro cuadrado algo menores.
La presión de los costes sigue siendo el mayor escollo para la rentabilidad de los agricultores españoles. El encarecimiento de la energía para la climatización de invernaderos, el transporte y los fertilizantes ha neutralizado en gran medida las subidas de precios registradas en las últimas semanas. El sector reclama medidas de apoyo comunitario para hacer frente a la competencia de Marruecos y Turquía, cuyos costes de producción son significativamente inferiores debido a normativas laborales y medioambientales menos exigentes.
El informe del Grupo de Expertos también destaca el impacto del cambio climático, que está provocando ciclos de cultivo más cortos y mayor incidencia de problemas fitosanitarios. En este contexto, la innovación tecnológica y la digitalización de los invernaderos se presentan como las únicas vías para mantener la competitividad. Empresas de semillas y biotecnología están acelerando el lanzamiento de híbridos que combinen alta resistencia con mejores cualidades organolépticas para diferenciar el tomate español en los lineales europeos.
Finalmente, el sector subraya que, a pesar de los retos, España sigue siendo el proveedor prioritario de tomate para Europa durante los meses de invierno. La profesionalización de las comercializadoras y la garantía de seguridad alimentaria son activos que el sector español defiende para mantener su liderazgo frente a la creciente presión de las importaciones extracomunitarias. Se espera que la campaña de invierno gane ritmo en las próximas semanas con una calidad de fruto excelente.
Contenido elaborado con asistencia de inteligencia artificial. Contrasta las decisiones técnicas con fuentes oficiales y profesionales.