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Científicos de la UMA confirman una "sequía estructural" en la Axarquía y urgen una reforma en la gestión del agua

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Un equipo de científicos de la Universidad de Málaga (UMA) ha publicado un estudio en la prestigiosa revista 'PNAS' que confirma la existencia de una "sequía estructural" en la comarca de la Axarquía. La investigación evidencia un desequilibrio crónico a largo plazo entre la demanda de agua y su disponibilidad real, una situación agravada por la expansión del regadío para cultivos subtropicales y deficiencias en el control institucional del uso de recursos hídricos. El estudio, que analizó datos climáticos, hidrológicos y de uso del suelo desde los años 90 hasta la actualidad, señala que la reciente crisis hídrica ha provocado pérdidas de cosecha de hasta el 80% en mango y 50% en aguacate. Los investigadores advierten que la gestión actual es "insostenible" y proponen una reforma profunda que incluya una mejor planificación, un control más estricto sobre las extracciones de aguas subterráneas y la asignación de permisos de riego flexibles y ajustados a la disponibilidad real.

La Axarquía malagueña no solo se enfrenta a una sequía meteorológica, sino a una "sequía estructural" de consecuencias económicas y sociales severas. Esta es la principal conclusión de un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Málaga, cuyos resultados han sido publicados por la Academia Nacional de Ciencias de EEUU. El trabajo científico pone de manifiesto que la crisis hídrica en la región es el resultado de una confluencia de factores que van más allá de la simple falta de lluvias. Según Pablo Jiménez Gavilán, profesor de la UMA y uno de los autores, la expansión constante de la agricultura de regadío, especialmente de cultivos como el aguacate y el mango, ha disparado la demanda de agua en las últimas dos décadas. A esto se suma una "falta de control institucional" en la gestión de los recursos hídricos. El estudio denuncia "importantes deficiencias", como la incertidumbre sobre la disponibilidad real de agua, la falta de medición de las extracciones, la sobreasignación de permisos de riego y una cantidad significativa de extracciones irregulares, sobre todo de acuíferos. Las consecuencias de este desequilibrio ya son patentes. Durante el periodo analizado, no se pudo utilizar agua de los embalses para riego, se impusieron restricciones significativas al consumo urbano y se registraron pérdidas de cosecha drásticas en 2022 y 2023, con caídas del 80% en la producción de mango y del 50% en la de aguacate en comparación con años anteriores. Esta situación, según la investigadora principal Victoria Junquera, ha tenido un impacto enorme en la economía local. Ante este diagnóstico, los científicos abogan por una "reforma profunda" en la gobernanza del agua. Proponen medidas urgentes como una mejor planificación y gestión de las aguas subterráneas, un tema central del proyecto Transfeconhidro que lidera la UMA. Asimismo, instan a las administraciones a implementar permisos de riego más flexibles, que se ajusten anualmente a los recursos hídricos realmente disponibles, y a establecer mecanismos de inspección y control mucho más efectivos para garantizar un uso sostenible del agua en la comarca.

Contenido elaborado con asistencia de inteligencia artificial. Contrasta las decisiones técnicas con fuentes oficiales y profesionales.

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