Alerta en la Costa Tropical de Granada por la rápida expansión de la plaga Thrips parvispinus en cultivos de pimiento
· HelpMeAgro
El sector hortofrutícola de la Costa Tropical de Granada se encuentra en estado de máxima preocupación ante la detección y expansión del Thrips parvispinus, una plaga invasora que está causando estragos en los cultivos de pimiento. Según ha confirmado la organización agraria COAG Granada, este insecto de origen asiático, que ya ha provocado daños severos en la vecina provincia de Almería, se ha localizado en explotaciones de Motril y Castell de Ferro, amenazando uno de los cultivos más importantes de la comarca.
La principal dificultad para combatir esta plaga reside en su alta agresividad y en la ineficacia de los métodos de control biológico tradicionales, que no logran frenar su avance. El insecto no solo causa daños directos al alimentarse de la planta, sino que también es vector de virus que pueden llevar a la pérdida completa de la cosecha, obligando a los agricultores a arrancar las plantas afectadas. Se teme un impacto económico significativo si no se establecen con urgencia estrategias de control efectivas y coordinadas entre las administraciones y el sector.
Una nueva amenaza fitosanitaria se cierne sobre la agricultura de la Costa Tropical de Granada. La organización profesional agraria COAG ha dado la voz de alarma tras confirmarse la presencia y rápida expansión del Thrips parvispinus en varias fincas de pimiento de la región, principalmente en los municipios de Motril y Castell de Ferro. Este insecto, originario del sudeste asiático, ha demostrado un elevado potencial destructivo en la provincia de Almería, y su llegada a Granada enciende todas las alarmas.
El secretario provincial de COAG Granada, Miguel Monferrer, ha manifestado la honda preocupación del sector, destacando la particular virulencia de esta plaga. A diferencia de otros trips conocidos, el Thrips parvispinus se muestra resistente a los enemigos naturales utilizados comúnmente en la lucha biológica, lo que complica enormemente su gestión en los invernaderos. Los daños que provoca son dobles: por un lado, las picaduras en hojas y frutos deprecian la calidad comercial del pimiento; por otro, y más grave aún, puede transmitir virus que provocan el colapso de la planta, obligando a su erradicación total para evitar la propagación.
Los agricultores afectados se enfrentan a un escenario de gran incertidumbre. La dificultad para controlar la plaga eleva los costes de producción y genera una considerable ansiedad ante la posibilidad de perder una parte sustancial de la cosecha, que se encuentra en un momento clave de su ciclo. La experiencia en Almería ha demostrado que la expansión puede ser muy rápida, afectando a grandes superficies de cultivo en poco tiempo.
Desde las organizaciones agrarias se reclama una acción urgente y coordinada. Se pide a la Consejería de Agricultura que intensifique la investigación para encontrar métodos de control eficaces, ya sean biológicos o químicos, que estén autorizados y sean compatibles con las exigencias de los mercados. Asimismo, se subraya la importancia de que los agricultores extremen las medidas de bioseguridad en sus explotaciones, como la colocación de doble puerta, mallas de mayor densidad y la limpieza exhaustiva de herramientas y ropa de trabajo para evitar la dispersión del insecto.
La situación actual pone de manifiesto la vulnerabilidad de la agricultura intensiva frente a la globalización y el cambio climático, factores que facilitan la introducción y establecimiento de plagas exóticas. La contención del Thrips parvispinus se ha convertido en una prioridad absoluta para salvaguardar la rentabilidad y el futuro del cultivo del pimiento en la costa granadina.
Contenido elaborado con asistencia de inteligencia artificial. Contrasta las decisiones técnicas con fuentes oficiales y profesionales.