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La escasez hídrica en Murcia obliga a una gestión de crisis: el Gobierno regional moviliza ayudas directas mientras el sector teme por la viabilidad de los acuíferos

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La Región de Murcia afronta una situación crítica en la gestión de sus recursos hídricos, agravada por una sequía prolongada que amenaza la viabilidad de miles de explotaciones agrícolas. Ante este escenario, el Gobierno regional ha activado un paquete de ayudas directas valorado en 8 millones de euros, destinado a los cultivos de secano y a la ganadería extensiva, los segmentos más vulnerables y con menor respaldo económico hasta la fecha. Esta medida paliativa llega en un momento de máxima tensión, ya que sobre el sector agrícola murciano planea la amenaza de futuras restricciones en la extracción de aguas subterráneas. El Plan Hidrológico del Segura, en aplicación de la directiva europea, contempla recortes en acuíferos sobreexplotados, una medida que, según estudios de impacto, podría poner en riesgo una producción agrícola valorada en cientos de millones de euros en la comarca. Los agricultores se enfrentan así a un doble desafío: la falta de lluvias y la incertidumbre regulatoria sobre el uso de los pozos.

La agricultura de la Región de Murcia, uno de los pilares económicos del sureste español, vive bajo la presión constante de la crisis hídrica. La sequía estructural, intensificada por los efectos del cambio climático, ha llevado a las administraciones y al sector a un punto de inflexión. En respuesta a la grave situación, la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca ha confirmado la movilización de una partida presupuestaria de 8 millones de euros en ayudas directas para mitigar las pérdidas en los sectores más damnificados. Los beneficiarios de estas subvenciones, que se concederán de forma directa para agilizar su pago antes de final de año, serán los productores de cultivos de secano como el olivar, el viñedo, el cereal y las plantas aromáticas. También se incluye a la ganadería de ovino y caprino en régimen extensivo. Esta inyección de liquidez busca asegurar la continuidad de explotaciones que dependen casi exclusivamente del agua de lluvia y que han sufrido de manera especialmente severa la falta de precipitaciones de los últimos años. Sin embargo, esta solución coyuntural no despeja las nubes que se ciernen sobre el futuro del regadío murciano. La principal preocupación del sector se centra ahora en la aplicación del Plan Hidrológico del Segura, que, en línea con la Directiva Marco del Agua de la UE, prevé una reducción en los volúmenes de extracción de los acuíferos declarados como sobreexplotados. Las aguas subterráneas representan aproximadamente el 30% de los recursos hídricos para la agricultura en la cuenca, por lo que cualquier recorte tendría un impacto socioeconómico directo. Un reciente estudio de impacto económico advierte que estas restricciones podrían afectar a una producción agrícola valorada en más de 323 millones de euros anuales solo en la Región de Murcia. El sector se enfrenta a un escenario complejo para 2027, donde a la previsible reducción de recursos del Trasvase Tajo-Segura se sumaría un mayor control sobre las aguas subterráneas. Los agricultores y las organizaciones agrarias reclaman una planificación a largo plazo que combine la modernización de regadíos y el uso de recursos no convencionales, como el agua desalada y reutilizada, con políticas que garanticen la seguridad jurídica y la rentabilidad de las explotaciones.

Contenido elaborado con asistencia de inteligencia artificial. Contrasta las decisiones técnicas con fuentes oficiales y profesionales.

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