El valor de la producción en invernadero de Almería escala un 15% y roza los 3.200 millones pese a la presión de las virosis
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Un informe técnico preliminar sobre la campaña agrícola 2024/2025 en Almería revela que el valor de la producción hortofrutícola ha experimentado un crecimiento notable del 15%, alcanzando una cifra cercana a los 3.200 millones de euros. A pesar de las dificultades fitosanitarias y los costes crecientes, el 'Modelo Almería' demuestra su resiliencia económica.
El documento destaca que, aunque el volumen total de kilos comercializados se ha mantenido relativamente estable con un ligero descenso en algunos cultivos, el incremento del valor unitario en los mercados de exportación ha compensado las mermas productivas causadas por plagas como el 'Thrips parvispinus' en pimiento y el virus rugoso en tomate.
El campo almeriense continúa demostrando su fortaleza económica incluso en un entorno agronómico hostil. Según los datos hechos públicos hoy por analistas del sector en base al transcurso de la campaña 2024/2025, los invernaderos de la provincia han logrado generar un valor de producción que se aproxima a los 3.200 millones de euros. Este dato supone un incremento del 15% respecto a la media de las campañas anteriores y un salto cualitativo del 75% si se compara con las cifras de hace una década. La clave de este crecimiento no ha estado en producir más kilos, sino en venderlos mejor en los destinos europeos.
El informe subraya que la superficie cultivada se ha mantenido estable, con un ligero repunte del 1% en pimiento, que sigue siendo el rey de los cultivos bajo plástico en Almería. Sin embargo, la campaña no está exenta de desafíos. Las mermas productivas causadas por la incidencia de virosis y plagas emergentes han sido significativas. En el caso del pimiento, se estima que entre un 10% y un 15% de la cosecha se ha visto afectada en calidad visual por la acción del *Thrips parvispinus*, obligando a destinar parte del producto a la industria o a segundas categorías, lo que paradójicamente ha tensionado la oferta de primera categoría y sostenido los precios medios durante gran parte del ciclo.
En cuanto a la exportación, Alemania y Francia se consolidan como los principales clientes, absorbiendo gran parte de los más de 2.100 millones de kilos destinados al mercado exterior. El sector ha sabido capitalizar los problemas de producción en otras zonas competidoras y la creciente demanda de productos certificados y sostenibles. Las cooperativas almerienses están logrando trasladar parte del incremento de costes (mano de obra, insumos, energía) al precio final, aunque los márgenes de beneficio para el agricultor siguen siendo ajustados debido a la fuerte inversión necesaria en control biológico y medidas de bioseguridad.
De cara al cierre del año 2025, las perspectivas son moderadamente optimistas. La capacidad de adaptación del agricultor almeriense, que ha implementado rápidamente medidas de hermeticidad en invernaderos y protocolos de higiene contra el virus del tomate (ToBRFV), está permitiendo salvar una campaña que se presentaba muy compleja. El reto inmediato sigue siendo mantener estos niveles de rentabilidad ante la volatilidad climática y la presión de las importaciones de terceros países.
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