FEPEX y ASAJA denuncian el 'golpe' al campo español tras la decisión de la UE sobre el etiquetado de productos de Marruecos
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La Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas (FEPEX) y la organización agraria ASAJA han emitido comunicados contundentes rechazando la reciente postura del Parlamento Europeo y la Comisión respecto al acuerdo comercial con Marruecos y el etiquetado de productos procedentes del Sáhara Occidental. El sector considera que la decisión de permitir que las producciones de estas zonas se beneficien de las ventajas arancelarias marroquíes, sin un etiquetado diferenciado claro que advierta al consumidor, constituye un acto de competencia desleal y una vulneración de los derechos de los productores comunitarios.
Las organizaciones agrarias advierten que esta medida facilitará la entrada masiva de tomate y otras hortalizas producidas con costes laborales y normativas fitosanitarias muy inferiores a las exigidas en la Unión Europea, saturando el mercado y hundiendo los precios de la producción nacional, especialmente en regiones como Almería, Granada y Murcia.
La indignación es palpable en las sedes de las principales organizaciones agrarias españolas. Tras la votación en el Parlamento Europeo que da luz verde a la modificación del acuerdo de asociación UE-Marruecos, ASAJA y FEPEX han alzado la voz para denunciar lo que consideran una indefensión del sector hortofrutícola europeo. El punto de conflicto radica en la extensión de las preferencias arancelarias a los productos originarios del Sáhara Occidental y la laxitud en las normas de etiquetado, que permitirán comercializar estos productos bajo la etiqueta de origen 'Marruecos', confundiendo al consumidor final sobre la verdadera procedencia.
FEPEX ha alertado de que las importaciones de tomate de Marruecos a la UE han crecido más de un 40% en la última década, mientras que la exportación española ha caído un 25% en el mismo periodo. 'Esta decisión política acelera el desmantelamiento de nuestro sector productor de tomate', señalan desde la federación. Advierten que se está fomentando un modelo de negocio basado en la deslocalización y el dumping social, en detrimento del modelo familiar y profesional europeo que cumple con los más altos estándares de seguridad alimentaria y derechos laborales.
ASAJA Almería ha sido especialmente crítica, calificando la medida como un 'golpe trapero' al campo español. La organización exige que se cumplan rigurosamente las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), que en ocasiones anteriores ha cuestionado la legalidad de incluir al Sáhara Occidental en los acuerdos comerciales sin el consentimiento de su pueblo. Los agricultores exigen que, como mínimo, se imponga un etiquetado veraz y obligatorio que permita al consumidor europeo elegir libremente si desea comprar productos de esa procedencia.
Además del impacto comercial, el sector señala el riesgo fitosanitario. La entrada de mayores volúmenes de mercancía desde terceros países sin los controles exhaustivos en frontera incrementa el peligro de introducción de nuevas plagas y enfermedades, como el virus del fruto rugoso del tomate (ToBRFV), que ya está causando estragos en los cultivos. Las organizaciones piden al Gobierno de España una postura más firme en Bruselas para defender los intereses estratégicos de la agricultura mediterránea.
El sector no descarta elevar sus protestas a las instituciones comunitarias y solicita una cláusula de salvaguardia urgente que se active automáticamente cuando las importaciones superen ciertos volúmenes o precios de entrada, para evitar el colapso de los precios en las campañas de invierno españolas.
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