Alerta en el olivar andaluz: la campaña confirma una caída del 30% en la producción de regadío
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Los peores pronósticos para la campaña de aceituna en Andalucía se están materializando a medida que avanza la recolección. Organizaciones agrarias como COAG han alertado de una merma productiva que ronda el 30% en los olivares de regadío, cifra que se dispara hasta el 70% en las explotaciones de secano en provincias clave como Granada. La situación mantiene en vilo al sector, que ve cómo la rentabilidad de las explotaciones se ve seriamente comprometida por segundo año consecutivo.
En Málaga, aunque la situación es ligeramente más favorable en términos de volumen respecto a sus vecinos granadinos, el calibre del fruto se ha convertido en el principal problema. La sequía acumulada durante los meses críticos de desarrollo ha impedido que la aceituna alcance el tamaño comercial óptimo, a pesar de que las lluvias recientes han mejorado la tersura del fruto. A este escenario complejo se suma la dificultad para encontrar mano de obra en zonas como la sierra de Córdoba, creando una 'tormenta perfecta' para el sector oleícola andaluz.
El sector del olivar en Andalucía afronta una de sus campañas más complejas. A las puertas de la Navidad, el balance preliminar de la recolección arroja cifras preocupantes que confirman la tendencia negativa adelantada en los aforos de octubre. En las zonas de regadío, tradicionalmente más estables, los agricultores están reportando una disminución de la cosecha cercana al 30% respecto a una temporada media. La situación es dramática en el olivar de secano, especialmente en la provincia de Granada, donde los rendimientos han caído en picado, registrándose pérdidas de hasta el 70% en algunas comarcas debido al estrés hídrico prolongado.
La provincia de Málaga presenta un escenario de luces y sombras. Si bien los olivos han logrado mantener una carga de fruto aceptable en comparación con otras provincias, la calidad comercial se ha visto afectada por el tamaño. Los técnicos de campo señalan que la aceituna es inusualmente pequeña, consecuencia directa de la falta de precipitaciones durante el endurecimiento del hueso y el engorde. Aunque las últimas lluvias de diciembre han hidratado el fruto, mejorando su aspecto visual, no han sido suficientes para recuperar el calibre perdido, lo que podría afectar al precio final en origen.
Otro frente abierto en esta campaña es la logística de recolección. En la provincia de Córdoba, los productores están encontrando serias dificultades para completar las cuadrillas de trabajo, especialmente en el olivar de sierra, donde la mecanización es más difícil y se requiere más mano de obra manual. Esta escasez de personal está ralentizando la recogida en un momento crítico, donde la caída natural del fruto al suelo podría incrementar las pérdidas si no se agilizan las labores.
Desde las organizaciones agrarias se hace un llamamiento a la cautela en cuanto a la comercialización. La baja producción generalizada debería tensionar los precios al alza, pero el sector teme que la contracción del consumo por los altos precios del aceite de oliva en los lineales frene esta tendencia. La estrategia ahora se centra en optimizar la calidad del aceite obtenido para defender su valor en un mercado internacional cada vez más competitivo y sensible a las fluctuaciones de oferta.
Finalmente, la meteorología de las próximas semanas será decisiva para el olivar de verdeo tardío y para el estado sanitario de los árboles de cara a la próxima campaña. Los agricultores miran al cielo esperando que el invierno traiga las reservas hídricas necesarias para que los árboles puedan recuperarse del esfuerzo productivo y afrontar el 2026 con mejores perspectivas.
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