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Las lluvias de final de año dejan daños en infraestructuras y cultivos de la Costa Tropical de Granada y el Levante

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El temporal de lluvias que ha barrido el sureste peninsular en los últimos días de 2025 ha dejado un rastro de incidencias en el sector agrario, especialmente en la costa de Granada y zonas de Almería y Murcia. Organizaciones agrarias como COAG y UPA han comenzado a evaluar los daños, que incluyen anegaciones en invernaderos, rotura de plásticos y problemas fúngicos derivados del exceso de humedad en cultivos de hortalizas. En la comarca granadina de la Costa Tropical, los municipios de Carchuna y Gualchos han sido de los más afectados, con estimaciones iniciales que apuntan a varias hectáreas de invernaderos con daños estructurales. Por su parte, en el Levante, la preocupación se centra en el retraso de la recolección de cítricos y hortalizas de invierno, lo que podría tensar los precios en origen en el arranque de 2026.

El año 2025 se despide con un episodio meteorológico adverso que ha puesto en alerta a los agricultores del arco mediterráneo. Las intensas precipitaciones registradas desde el 29 de diciembre han causado estragos en diversas zonas productoras, con especial incidencia en la Costa Tropical de Granada y el campo de Almería y Murcia. Según los primeros informes técnicos de COAG-Granada, se han contabilizado daños significativos en infraestructuras de invernadero en las localidades de Carchuna y Gualchos, donde el agua ha llegado a superar los 100 litros por metro cuadrado en pocas horas, provocando el colapso de algunas estructuras y la entrada de agua en los cultivos. La situación es también delicada en el campo almeriense y murciano. Aunque la lluvia es generalmente bienvenida en una región marcada por la sequía estructural, la torrencialidad de las descargas ha provocado escorrentías y encharcamientos que amenazan la salud de los cultivos hortícolas en plena campaña de exportación. Los técnicos advierten del riesgo inminente de enfermedades fúngicas como la botrytis y el mildiu en tomate, pepino y pimiento, lo que obligará a los productores a extremar las labores de ventilación y aplicar tratamientos preventivos en cuanto el tiempo lo permita. En la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia, el impacto se ha sentido con fuerza en el sector de los cítricos. La Unió Llauradora y AVA-Asaja han alertado de la paralización de la recolección de naranjas y mandarinas, advirtiendo que la humedad persistente podría mermar la calidad comercial de la fruta pendiente de recoger. Se estiman pérdidas millonarias por la caída de fruta y el 'clareta' en la piel de los cítricos, además de los costes adicionales que supondrán los tratamientos fungicidas necesarios para salvar la producción restante. Desde las organizaciones agrarias se ha solicitado ya a las administraciones competentes la rápida peritación de las zonas afectadas para agilizar el cobro de los seguros agrarios. La preocupación es palpable ante la posibilidad de que la reducción momentánea de la oferta provoque una escalada de precios en los mercados mayoristas y en los lineales de los supermercados europeos durante la primera semana de enero, tradicionalmente fuerte para la exportación española. Este episodio climático vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad del sector hortofrutícola ante los fenómenos extremos, cada vez más frecuentes. Los agricultores reclaman mayores inversiones en infraestructuras de desagüe y planes de mejora de invernaderos que permitan resistir mejor estos embates climáticos, que cierran un año 2025 climáticamente complejo para el campo español.

Contenido elaborado con asistencia de inteligencia artificial. Contrasta las decisiones técnicas con fuentes oficiales y profesionales.

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