Almería reorienta su estrategia para 2026: El pepino y el calabacín ganan terreno al pimiento en una campaña marcada por la tecnología
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La agricultura almeriense inicia el año 2026 confirmando un cambio de tendencia en su 'pizarra' de cultivos. Los datos consolidados al inicio de este mes de enero revelan que la superficie dedicada al pimiento ha sufrido un retroceso del 2,5% (unas 300 hectáreas menos), cediendo protagonismo al pepino y al calabacín, que crecen un 2,2% y un 1,9% respectivamente. Este reajuste responde a una estrategia defensiva de los productores para esquivar plagas como el 'Thrips parvispinus' y optimizar la rentabilidad ante la fluctuación de precios del último año.
Además del cambio varietal, Almería se consolida este 1 de enero como el gran referente tecnológico del sur de Europa. Informes recientes de la Junta de Andalucía destacan que el 30% de la superficie invernada de la provincia ya opera con sensores avanzados y sistemas de monitorización en tiempo real. La digitalización ha dejado de ser una promesa para convertirse en una herramienta estándar en la gestión hídrica y el control climático de los invernaderos de El Ejido, Níjar y Roquetas de Mar.
El modelo Almería estrena 2026 con una reconfiguración estratégica de sus cultivos de invierno. Según las previsiones actualizadas por la Delegación Territorial de Agricultura, la campaña actual consolida una superficie hortofrutícola cercana a las 37.600 hectáreas, pero con un reparto diferente al de años anteriores. El pimiento, rey indiscutible de las últimas décadas, ha cedido terreno situándose en torno a las 12.400 hectáreas. Esta disminución de 300 hectáreas no es casual: los agricultores han buscado refugio en ciclos más cortos y seguros como el del pepino, que alcanza las 6.800 hectáreas, y el calabacín, que supera las 7.750 hectáreas.
Uno de los factores determinantes para este cambio ha sido la presión sanitaria. La incidencia del 'Thrips parvispinus' en campañas anteriores obligó a retrasar las siembras entre 15 y 20 días, una práctica que se ha generalizado en este inicio de 2026. Al posponer las plantaciones, los agricultores buscan evitar los picos de calor de final de verano que favorecen la proliferación de vectores víricos. Esta estrategia de 'cultivo tardío' está permitiendo arrancar el mes de enero con cultivos más sanos y vigorosos, aunque ha concentrado la oferta en estas primeras semanas del año.
En el ámbito de la innovación, el sector agrícola almeriense recibe el 2026 con los deberes hechos en materia de digitalización. La Consejería de Agricultura ha destacado hoy que la provincia lidera la implantación de tecnologías de agricultura de precisión. Un 15% de las explotaciones ya dispone de riego inteligente automatizado que ajusta el aporte hídrico a la demanda real de la planta, y el uso de Big Data para la predicción de cosechas empieza a ser habitual en las grandes cooperativas y alhóndigas. Esta tecnificación es clave para mantener la competitividad frente a terceros países.
La berenjena y el tomate mantienen una posición de estabilidad. El tomate, pese a la feroz competencia internacional y los costes laborales, resiste con unas 8.050 hectáreas, enfocándose cada vez más en variedades de alto valor añadido y especialidades que le permiten diferenciarse en los mercados europeos. Por su parte, la berenjena experimenta un ligero repunte del 1,9%, confirmándose como un cultivo refugio fiable para los agricultores del Poniente almeriense.
En definitiva, Almería afronta el 2026 con un sector maduro que sabe adaptarse con agilidad a las exigencias del mercado y del clima. La apuesta por cultivos de ciclo rápido y la inversión constante en tecnología de control climático y riego eficiente dibujan un panorama optimista para la segunda mitad de la campaña, siempre que los precios en origen acompañen a este esfuerzo productivo y tecnológico.
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