El 2026 arranca con tensión en el Levante: Un nuevo aumento del caudal ecológico recorta 70 hm³ al Trasvase Tajo-Segura
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El inicio del año 2026 ha traído consigo la confirmación de los peores presagios para los regantes del sureste español. La entrada en vigor de los nuevos caudales ecológicos en el río Tajo, que se elevan a su paso por Aranjuez, supone en la práctica una reducción automática de los volúmenes trasvasables a la cuenca del Segura. Según las primeras estimaciones de las organizaciones agrarias y grupos políticos de la Región de Murcia y Almería, esta medida implicará una merma anual de aproximadamente 70 hectómetros cúbicos, un recurso vital para la supervivencia de miles de hectáreas de cultivos de regadío.
La decisión, que forma parte de la planificación hidrológica escalonada aprobada por el Gobierno central, ha desatado una oleada de críticas inmediatas desde las administraciones autonómicas de Andalucía y Murcia, así como del Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura (SCRATS). Consideran que esta medida carece de justificación técnica hídrica y responde a criterios meramente políticos, poniendo en jaque la campaña de primavera y comprometiendo el futuro de la 'huerta de Europa' en un momento de incertidumbre climática.
El sector agrícola del Levante español se ha despertado este domingo con una nueva realidad hídrica que compromete seriamente su capacidad productiva para el ejercicio 2026. Tal y como estaba previsto en el Plan Hidrológico del Tajo, con el cambio de año se ha hecho efectivo el incremento del caudal ecológico mínimo en el eje del río a su paso por Aranjuez, pasando de los 7 metros cúbicos por segundo vigentes en 2025 a los 8 metros cúbicos por segundo. Este aumento, aparentemente técnico, tiene una repercusión directa y devastadora sobre los volúmenes excedentarios que pueden ser derivados al acueducto Tajo-Segura, estimándose una pérdida neta de más de 70 hectómetros cúbicos anuales para el regadío de Murcia, Alicante y Almería.
Desde la Región de Murcia, las reacciones no se han hecho esperar. Representantes del Partido Popular y de las organizaciones agrarias como ASAJA y COAG han calificado la medida como la "puntilla definitiva" para el trasvase. El diputado regional Jesús Cano ha denunciado que el Gobierno central "inicia el 2026 sacrificando a la agricultura levantina", advirtiendo que el recorte no solo afectará a la disponibilidad de agua para los cultivos de hortalizas y frutales, sino que elevará aún más el precio del agua desalada, única alternativa viable pero costosa para los productores. Se prepara ya una declaración institucional para exigir la reversión de estos caudales o medidas compensatorias urgentes que garanticen la viabilidad de las explotaciones.
Por su parte, los regantes almerienses del norte de la provincia, que dependen en gran medida de los aportes del trasvase para complementar sus recursos hídricos, ven con extrema preocupación este escenario. La reducción de aportaciones llega en un momento crítico, justo cuando se planifican los cultivos de primavera como el melón y la sandía. La Mesa del Agua de Almería ha recordado que sin los aportes del Tajo-Segura, el déficit hídrico de la provincia se vuelve estructural, haciendo inviable mantener la superficie cultivada actual y poniendo en riesgo miles de puestos de trabajo directos en el sector hortofrutícola.
Ante esta situación, las comunidades de regantes afectadas han anunciado que solicitarán reuniones de urgencia con el Ministerio para la Transición Ecológica y no descartan iniciar un nuevo calendario de movilizaciones a nivel nacional. El argumento principal del sector es que el aumento del caudal ecológico no ha demostrado aportar beneficios ambientales tangibles al río Tajo, mientras que el daño socioeconómico a las provincias receptoras es inmediato y cuantificable. La "guerra del agua" vuelve así a marcar la agenda agraria en este arranque de año, eclipsando otros debates sobre precios o costes de producción.
El Gobierno, por su parte, mantiene que el cumplimiento de las sentencias del Tribunal Supremo y las directivas europeas obliga a garantizar estos caudales ecológicos. Sin embargo, para los agricultores de Almería y Murcia, esta interpretación normativa supone un "ahogo planificado" del sector más competitivo de la agricultura española, que ahora deberá afrontar el 2026 con menos recursos y mayores costes energéticos e hídricos.
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