Frente común del sector agrario: ASAJA y COAG exigen al Gobierno el 'bloqueo inmediato' del acuerdo con Mercosur en Bruselas
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En una jornada clave para la política agraria comunitaria, las organizaciones profesionales agrarias de España, encabezadas por ASAJA y COAG, han elevado el tono de sus reivindicaciones contra el tratado comercial entre la Unión Europea y Mercosur. Coincidiendo con la reunión extraordinaria de ministros de Agricultura de la UE que se celebra esta semana, el sector productor español ha remitido una carta urgente al ministro Luis Planas exigiendo una posición de 'bloqueo total' al acuerdo en sus términos actuales. Los agricultores denuncian que el tratado supone una 'sentencia de muerte' para sectores estratégicos como los cítricos, la ganadería de vacuno y la producción de azúcar.
La principal queja radica en la ausencia de 'cláusulas espejo' efectivas que garanticen la reciprocidad en las normas de producción. El sector alerta de que la entrada masiva de productos sudamericanos tratados con fitosanitarios prohibidos en Europa constituiría una competencia desleal inasumible, además de un riesgo para la seguridad alimentaria de los consumidores europeos. Las organizaciones advierten de movilizaciones si España no lidera una minoría de bloqueo junto a Francia e Irlanda.
La tensión diplomática y agraria alcanza su punto álgido este 8 de enero de 2026. Mientras en Bruselas se debaten los flecos técnicos del controvertido acuerdo comercial UE-Mercosur, en España, el sector primario ha decidido plantarse con contundencia. ASAJA y COAG han emitido comunicados coordinados y enviado misivas directas al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, solicitando que el Gobierno de España abandone cualquier ambigüedad y se posicione firmemente en el 'No'. El argumento central es la supervivencia del modelo agrícola europeo, basado en altos estándares de sostenibilidad, bienestar animal y seguridad laboral, que se vería amenazado por importaciones a bajo coste de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.
'No podemos competir con una mano atada a la espalda', reza el comunicado de ASAJA, que destaca la hipocresía de Bruselas al imponer el Pacto Verde a sus agricultores mientras abre las puertas a producciones que no respetan esas mismas reglas medioambientales. El sector de los cítricos, muy potente en la Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía, es uno de los más expuestos, temiendo no solo la competencia en precios del zumo de naranja brasileño, sino la importación de nuevas plagas y enfermedades cuarentenarias que podrían devastar la citricultura mediterránea. Igualmente, el sector cárnico advierte que la cuota de entrada de carne de vacuno libre de aranceles desestabilizaría el mercado interior.
Desde COAG se ha puesto el foco en la seguridad alimentaria. La organización ha presentado informes técnicos que detallan el uso permitido en los países de Mercosur de sustancias activas prohibidas en la UE desde hace décadas. 'Estamos hablando de salud pública. Permitir la entrada de estos alimentos no es solo un problema económico para el agricultor, es un fraude al consumidor europeo que confía en la seguridad de lo que come', han declarado portavoces de la organización. Exigen que cualquier acuerdo incluya cláusulas espejo vinculantes y mecanismos de sanción automática, algo que el borrador actual no contempla con suficiente robustez.
La presión sobre el ministro Luis Planas es máxima. Francia ya ha manifestado su oposición frontal y busca aliados para conformar una minoría de bloqueo en el Consejo Europeo. El sector agrario español no entiende cómo, siendo España la 'huerta de Europa', el Gobierno no lidera esta oposición junto a sus vecinos franceses. Las organizaciones agrarias han dado un ultimátum: si de la reunión de ministros no sale un compromiso firme de defensa de la preferencia comunitaria y la reciprocidad, enero y febrero de 2026 podrían convertirse en meses de 'tractoradas' y protestas masivas en las carreteras de todo el país, reeditando las movilizaciones de años anteriores.
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