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El sector hortofrutícola español rechaza el 'luz verde' de la UE al acuerdo con Mercosur por competencia desleal

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Las principales organizaciones agrarias de España han manifestado este domingo su rotundo rechazo a la decisión de los Veintisiete de respaldar la firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur. La aprobación, que tuvo lugar el pasado viernes en Bruselas, ha encendido las alarmas en el campo español, que teme una avalancha de importaciones de productos agroalimentarios procedentes de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay sin las mismas exigencias fitosanitarias y laborales. Desde ASAJA, COAG y UPA advierten que este tratado consolida el déficit comercial hortofrutícola y utiliza a la agricultura europea como moneda de cambio para beneficiar a otros sectores industriales. La preocupación se centra especialmente en cultivos como los cítricos, el azúcar y la carne de vacuno, que podrían verse gravemente desplazados por la entrada de producción sudamericana a precios mucho más competitivos.

La tensión en el campo español ha vuelto a escalar este fin de semana tras confirmarse el respaldo político de la Unión Europea al acuerdo de libre comercio con los países del Mercosur. Aunque el tratado se presenta desde Bruselas como una oportunidad estratégica para diversificar mercados y reforzar lazos geopolíticos, el sector primario español lo interpreta como una amenaza directa a su supervivencia. Las reacciones no se han hecho esperar, y este domingo, portavoces de las principales organizaciones agrarias han calificado la decisión de 'golpe bajo' a la soberanía alimentaria europea. El principal punto de fricción reside en la falta de reciprocidad en las normativas de producción, las conocidas como 'cláusulas espejo'. Los agricultores denuncian que mientras en Europa se endurecen las regulaciones ambientales y sanitarias bajo el Pacto Verde —prohibiendo fitosanitarios y elevando costes laborales—, el acuerdo con Mercosur permitirá la entrada de alimentos producidos bajo estándares mucho más laxos. 'Es imposible competir con producciones que utilizan materias activas prohibidas aquí y que tienen costes de producción irrisorios', señalan desde COAG Andalucía, alertando sobre el impacto directo en la rentabilidad de las explotaciones familiares. El acuerdo contempla cuotas de importación con aranceles reducidos o nulos para productos sensibles. En el caso de las frutas y hortalizas, preocupa especialmente la coincidencia de calendarios con producciones españolas, así como la entrada masiva de zumo de naranja brasileño y limones argentinos, que podrían saturar el mercado comunitario y hundir los precios en origen. Además, el sector ganadero ve con temor las cuotas de carne de vacuno y avícola, sectores que ya atraviesan una crisis de rentabilidad por el encarecimiento de los insumos. Las organizaciones agrarias exigen al Gobierno de España que, en la fase de ratificación definitiva, lidere un frente común con otros países afectados como Francia o Polonia para vetar el acuerdo si no se garantizan mecanismos de control efectivos en frontera. Solicitan una revisión exhaustiva de los capítulos agrícolas y la implementación de salvaguardias automáticas que se activen en cuanto se detecte un aumento desmedido de las importaciones que distorsione el mercado interior. En Almería y Murcia, regiones eminentemente exportadoras, la noticia ha caído como un jarro de agua fría en plena campaña de invierno. Los exportadores temen que este acuerdo sea la antesala de una pérdida de cuota de mercado en sus clientes tradicionales europeos, desplazados por oferta más barata del hemisferio sur. 'Si Europa abre la puerta de atrás a productos que no cumplen nuestras reglas, está firmando el acta de defunción de su propia huerta', concluyen fuentes de la patronal exportadora FEPEX.

Contenido elaborado con asistencia de inteligencia artificial. Contrasta las decisiones técnicas con fuentes oficiales y profesionales.

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