La ola de frío frena la producción en los invernaderos del sureste y dispara la previsión de precios para febrero
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Las bajas temperaturas registradas en los últimos días en las zonas productoras de Almería, Granada y Murcia están provocando una ralentización fisiológica en los cultivos de invernadero, frenando el ritmo de maduración de hortalizas clave como el tomate, el pepino y el calabacín. Este descenso térmico, propio del mes de enero pero más acusado este año, ha reducido la entrada de género en las subastas y alhóndigas, generando una tensión inmediata en la oferta disponible.
Expertos y analistas de mercado coinciden en que esta situación de 'parón biológico' natural derivará en un repunte significativo de las cotizaciones en origen de cara a las próximas semanas. Se prevé un mes de febrero con precios altos debido a la escasez de volumen, justo cuando la demanda europea se mantiene fuerte, lo que podría ofrecer un respiro a la rentabilidad de los agricultores tras un inicio de campaña con márgenes ajustados.
El invierno ha llegado con fuerza a los invernaderos del sureste español, y sus efectos ya se notan en las pizarras de precios y en los volúmenes de comercialización. Desde el pasado fin de semana, las temperaturas mínimas en zonas agrícolas de Almería y Murcia han descendido lo suficiente como para inducir un letargo en las plantas, ralentizando los procesos de engorde y maduración de los frutos. Este fenómeno, conocido en el sector como 'parón productivo', está provocando una caída notable en la recolección diaria de productos perecederos como el pepino, el calabacín y la berenjena, cultivos especialmente sensibles al frío.
Según los datos recabados en las principales subastas de la provincia de Almería hoy, 13 de enero, la entrada de kilos ha disminuido en comparación con la semana anterior. Esta contracción de la oferta ha tenido un reflejo inmediato en las cotizaciones, que han comenzado a repuntar tras la estabilidad navideña. El pepino tipo Almería y el calabacín fino son los primeros en marcar esta tendencia alcista, rozando ya valores que permiten al agricultor cubrir los elevados costes de producción actuales. La previsión es que esta tónica se acentúe a medida que se agote el stock recolectado antes de la bajada térmica.
Los departamentos técnicos de las cooperativas advierten que el efecto del frío no es inmediato, sino que se prolongará durante varias semanas. "La planta ha dejado de producir al ritmo habitual; lo que no cuaja o no engorda hoy, es un hueco de producción que tendremos dentro de quince o veinte días", explican ingenieros agrónomos de la zona. Esto anticipa un mes de febrero con una oferta limitada en los mercados europeos, lo que, por ley de oferta y demanda, debería traducirse en precios elevados para el género disponible, beneficiando a quienes logren mantener sus cultivos activos mediante calefacción o manejo pasivo del clima.
Por otro lado, la situación meteorológica también tiene una lectura fitosanitaria positiva. El descenso de temperaturas y la menor humedad relativa están ayudando a contener la proliferación de ciertas plagas y enfermedades fúngicas que habían repuntado con el calor inusual de diciembre. No obstante, los agricultores se mantienen vigilantes ante el riesgo de botrytis si se producen lluvias asociadas al frente frío. La gestión del clima dentro del invernadero se vuelve, una vez más, el factor diferencial para salvar la campaña.
En el contexto internacional, este freno productivo en España coincide con el final de las campañas de centroeuropa y los problemas logísticos en otras zonas productoras, lo que refuerza la posición de Almería y Murcia como proveedores exclusivos y fiables para la gran distribución continental. Si la logística no se ve interrumpida por las protestas del sector, las próximas semanas podrían ser clave para equilibrar la cuenta de resultados de la campaña 2025/2026.
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