Balance agrario 2025: AVA-ASAJA cifra en 340 millones las pérdidas en el Levante por clima y plagas
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La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha presentado este viernes su balance del año agrario 2025, calificándolo como un ejercicio 'muy difícil' y 'crítico' para la rentabilidad de las explotaciones. La organización estima las pérdidas directas en el sector agrario de la Comunidad Valenciana en 340 millones de euros. Los factores climáticos adversos y la incidencia descontrolada de plagas y enfermedades han sido los principales causantes de este agujero económico.
El informe detalla que 150 millones de euros de las pérdidas corresponden a anomalías climáticas, incluyendo episodios de sequía severa seguidos de lluvias torrenciales y pedrisco. A esto se suman 60 millones de euros en daños provocados por plagas para las que, según denuncian, los agricultores no disponen de herramientas fitosanitarias eficaces debido a las restricciones europeas. El cultivo de cítricos, el arroz y el caqui han sido los más castigados por esta 'tormenta perfecta' de adversidades.
El campo valenciano, estrechamente ligado en problemáticas y mercados al de las vecinas Murcia y Almería, ha cerrado un 2025 para el olvido. Cristóbal Aguado, presidente de AVA-ASAJA, ha desgranado hoy las cifras de un balance desolador que cuantifica en 340 millones de euros el impacto negativo en la renta agraria regional. 'El agricultor está asfixiado entre un clima cada vez más hostil y una administración que le retira las armas para defender sus cultivos', ha sentenciado Aguado durante la presentación.
El desglose de las pérdidas pone de manifiesto la vulnerabilidad del sector. A los 150 millones por causas climáticas (sequía, DANA, granizo) y los 60 millones por plagas (cotonet, trips, parvispinus), se añaden 40 millones por crisis de precios en determinados momentos de la campaña y 30 millones por robos en el campo, una lacra que sigue sin resolverse. Además, la organización destaca el sobrecoste productivo derivado de la inflación y la burocracia, que sigue restando competitividad frente a competidores internacionales.
En su intervención, Aguado ha hecho especial hincapié en la falta de soluciones para la sanidad vegetal. La prohibición de materias activas sin ofrecer alternativas biológicas o químicas viables ha dejado a los citricultores y horticultores 'vendidos' ante nuevas plagas importadas. 'Europa nos impone una agricultura de escaparate mientras permite que entren plagas en barcos de terceros países', ha criticado. Esta situación ha llevado al abandono de tierras de cultivo, una tendencia que se acelera año tras año.
El balance de 2025 sirve de preámbulo para las protestas anunciadas para finales de enero. Desde AVA-ASAJA advierten que sin un cambio de rumbo en las políticas agrarias, tanto nacionales como comunitarias, la cifra de pérdidas de 2026 podría ser aún mayor. La organización exige un plan de choque que incluya ayudas directas, inversiones en infraestructuras hídricas y una revisión profunda de la política comercial de la UE.
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