El campo español lleva su protesta a Estrasburgo: movilización inminente contra el acuerdo UE-Mercosur
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Agricultores y ganaderos españoles viajan hoy hacia Estrasburgo para participar mañana, martes 20 de enero, en una gran protesta frente al Parlamento Europeo. La movilización, que cuenta con el respaldo de la organización europea Copa-Cogeca, tiene como objetivo presionar a los eurodiputados para que frenen la ratificación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países de Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay).
Las organizaciones españolas denuncian que el tratado, tal y como está planteado, supone una sentencia de muerte para sectores estratégicos como el vacuno de carne, los cítricos, el azúcar y la miel. Argumentan que la entrada masiva de productos sudamericanos, que no cumplen con los estrictos estándares fitosanitarios, laborales y medioambientales de la UE, constituye un caso flagrante de competencia desleal que arruinará a miles de familias productoras en España.
La indignación del campo español trasciende fronteras y llega mañana al corazón de las instituciones europeas. Delegaciones de las principales organizaciones agrarias nacionales se suman a sus homólogos franceses, italianos y alemanes en una concentración histórica ante la sede de la Eurocámara en Estrasburgo. El motivo es el rechazo unánime al acuerdo comercial con Mercosur, al que el Consejo de la UE dio luz verde recientemente, dejando la decisión final en manos del Parlamento Europeo.
Según han manifestado portavoces de las organizaciones convocantes este lunes, el acuerdo es 'profundamente desequilibrado'. Advierten que las cláusulas de salvaguarda prometidas por Bruselas son insuficientes y 'papel mojado' a la hora de la verdad. El sector citrícola de la Comunidad Valenciana y Andalucía, así como los ganaderos de la cornisa cantábrica, se ven especialmente amenazados. Se teme que la importación de zumos y carnes a bajo precio hunda las cotizaciones en origen, en un momento en que el sector ya sufre una crisis de costes sin precedentes.
'No podemos competir con las manos atadas a la espalda', señalan desde la coordinación de la protesta. Mientras a los productores europeos se les exige cumplir con el Pacto Verde, la reducción de fertilizantes y el bienestar animal, el acuerdo permitiría la entrada de alimentos producidos bajo normativas mucho más laxas. La protesta de Estrasburgo busca visibilizar esta contradicción y exigir que se apliquen las llamadas 'cláusulas espejo', garantizando que cualquier producto importado cumpla las mismas reglas de juego que el europeo.
Esta acción internacional es el preludio de la semana de movilizaciones nacionales que comenzará el 26 de enero y tendrá su punto álgido el día 29. El mensaje es claro: el campo europeo no está dispuesto a ser la moneda de cambio en la geopolítica comercial de la Unión Europea, y exigirá a los europarlamentarios que voten en conciencia para proteger la soberanía alimentaria del continente.
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