El campo del sureste español se moviliza para el 'Súper-Jueves' de protestas contra el acuerdo de Mercosur y la burocracia de la PAC
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Las organizaciones agrarias Asaja, COAG y UPA ultiman los preparativos para una jornada histórica de reivindicación convocada para este próximo jueves 29 de enero. Bajo el lema de unidad de acción, el sector hortofrutícola de Almería, Murcia y el Levante español paralizará su actividad para exigir reciprocidad en los acuerdos comerciales con terceros países y una flexibilización de la Política Agraria Común (PAC).
El detonante de estas nuevas movilizaciones ha sido el avance en las negociaciones de la Unión Europea con Mercosur, que los agricultores consideran una amenaza directa para la viabilidad de las explotaciones familiares. A esto se suma el malestar por la creciente carga burocrática y los costes de producción, que no han dejado de aumentar en el inicio de la campaña de 2026, poniendo en jaque la rentabilidad de miles de productores.
Este domingo 25 de enero, las cooperativas y organizaciones agrarias del arco mediterráneo mantienen una intensa actividad de coordinación de cara a lo que ya se denomina el 'Súper-Jueves' del campo español. Las organizaciones profesionales Asaja, COAG y UPA han confirmado que el próximo 29 de enero será el epicentro de un calendario de protestas que busca bloquear las principales vías logísticas y centros de distribución para visibilizar la asfixia del sector primario. En la Región de Murcia y Almería, la convocatoria se prevé masiva, con tractoradas que apuntan a colapsar nudos de comunicación estratégicos en protesta por la competencia desleal que suponen las importaciones de países extracomunitarios.
El foco principal de la indignación es el acuerdo comercial con Mercosur. Según los portavoces de las organizaciones, la entrada de productos agroalimentarios de Sudamérica sin las mismas exigencias fitosanitarias, laborales y medioambientales que se imponen a los productores europeos supone una "línea roja" que Bruselas parece dispuesta a cruzar. En un comunicado conjunto emitido este fin de semana, los representantes agrarios denuncian que la agricultura mediterránea está siendo utilizada como moneda de cambio en la geopolítica europea, sacrificando sectores clave como el tomate, los cítricos y la ganadería.
Además de la política comercial, la tabla de reivindicaciones incluye una exigencia firme para simplificar la actual Política Agraria Común (PAC). Los agricultores denuncian que los eco-regímenes y la digitalización obligatoria (Cuaderno Digital) están imponiendo una carga administrativa inasumible para las pequeñas y medianas explotaciones. "Nos pasamos más tiempo rellenando papeles que cultivando la tierra", lamentan desde las plataformas convocantes, exigiendo una moratoria en la aplicación de nuevas normativas ambientales hasta que se garantice la rentabilidad de las producciones.
La jornada del 29 de enero también servirá para poner sobre la mesa la crisis hídrica que atraviesa el sureste. En Murcia y el norte de Almería, la incertidumbre sobre el futuro del Trasvase Tajo-Segura y la escalada de precios del agua desalada son motivos añadidos para la movilización. Se espera que las protestas cuenten con el apoyo no solo de los productores, sino también de la industria auxiliar y el transporte, sectores que también se ven amenazados por el posible desmantelamiento del tejido productivo agrario nacional.
Las fuerzas de seguridad ya han diseñado dispositivos especiales ante la previsión de cortes en autovías como la A-7 y la A-30. Mientras tanto, desde el Ministerio de Agricultura se ha hecho un llamamiento al diálogo, aunque las organizaciones agrarias advierten que las "buenas palabras" ya no son suficientes y que mantendrán la presión en la calle hasta conseguir medidas legislativas concretas, como la aplicación real de las cláusulas espejo en todos los tratados comerciales de la UE.
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