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Histórica unidad del campo almeriense: Patronal, sindicatos y políticos hacen frente común contra el acuerdo UE-Mercosur

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El sector agrícola del sureste español vive horas decisivas tras el éxito de movilización del denominado 'Súper Jueves', donde miles de agricultores tomaron las calles. En Almería, la jornada ha dejado una imagen de unidad sin precedentes, reuniendo frente a la Subdelegación del Gobierno a las principales organizaciones agrarias, ASAJA y COAG, junto a la patronal de comercialización COEXPHAL, cooperativas como CASI y representantes de diversas formaciones políticas, todos unidos bajo una misma reivindicación: frenar las concesiones a terceros países que amenazan la viabilidad del modelo hortofrutícola europeo. Las protestas, que se han replicado con fuerza en Murcia y Granada, denuncian la competencia desleal que supondría la ratificación definitiva del acuerdo con Mercosur. Los portavoces del sector alertan de que la entrada masiva de productos sudamericanos sin las mismas exigencias fitosanitarias y laborales que cumple el productor europeo supone una 'sentencia de muerte' para la agricultura familiar. La movilización ha servido para exigir cláusulas espejo reales y un control exhaustivo en fronteras que garantice la reciprocidad comercial.

La provincia de Almería amaneció este viernes 30 de enero analizando el impacto de una de las jornadas de protesta más significativas de los últimos años. Tras el 'Súper Jueves' de movilizaciones que sacó a la calle a más de 25.000 agricultores en toda España, el foco se mantiene en la inusual imagen de unidad mostrada en el sureste peninsular. Por primera vez en mucho tiempo, las diferencias estratégicas entre sindicatos y patronal han quedado aparcadas ante la amenaza común que representa el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur. En la concentración frente a la Subdelegación del Gobierno en Almería, dirigentes de COAG y ASAJA compartieron pancarta y manifiesto con la cúpula de COEXPHAL y presidentes de cooperativas históricas como CASI, escenificando un cierre de filas total del sector hortofrutícola. El motivo de esta alianza transversal es la profunda preocupación por las consecuencias económicas del tratado. Según los manifiestos leídos, el acuerdo con los países del Mercosur abriría la puerta a importaciones agrícolas que no cumplen con los estrictos estándares de la UE en materia de seguridad alimentaria y derechos laborales. 'No nos oponemos al comercio, nos oponemos a jugar con las cartas marcadas', señalaron portavoces de las organizaciones, quienes insisten en que competir contra producciones que utilizan fitosanitarios prohibidos en Europa y con costes laborales ínfimos es inviable para el modelo agrícola almeriense y murciano. La protesta también ha contado con un respaldo político institucional poco frecuente. Representantes de los ayuntamientos de El Ejido, Roquetas de Mar y de la propia capital, así como delegados provinciales, se sumaron a las reivindicaciones, reconociendo el peso estratégico que la agricultura tiene para el PIB provincial. Esta unidad institucional busca presionar al Ministerio de Agricultura y, por extensión, a Bruselas, para que se activen las denominadas 'cláusulas espejo', que obligarían a los productos importados a cumplir las mismas normativas de producción que se exigen a los agricultores comunitarios. Más allá de Almería, la región de Murcia y la costa de Granada también han mantenido el pulso reivindicativo. En Murcia, caravanas de tractores y camiones bloquearon ayer puntos estratégicos, y hoy las organizaciones agrarias advierten que las movilizaciones podrían endurecerse si no hay una respuesta clara desde la Comisión Europea. El sector del limón y el pomelo, vital para la economía murciana, se siente especialmente vulnerable ante la posible llegada de cítricos sudamericanos procesados bajo normativas más laxas. De cara a las próximas semanas, las organizaciones agrarias han anunciado que mantendrán una hoja de ruta conjunta. La sensación generalizada es que el campo español se encuentra en un punto de no retorno, donde la defensa de la soberanía alimentaria y el relevo generacional dependen directamente de frenar lo que consideran un 'atropello comercial' por parte de las autoridades comunitarias. La jornada de hoy viernes sirve de reflexión y reorganización, pero el mensaje enviado a Madrid y Bruselas ha sido alto y claro: el sector hortofrutícola no aceptará ser moneda de cambio en acuerdos geopolíticos.

Contenido elaborado con asistencia de inteligencia artificial. Contrasta las decisiones técnicas con fuentes oficiales y profesionales.

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