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El campo andaluz estima pérdidas del 20% de su producción tras el paso de las borrascas Leonardo y Marta

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El sector agrario de Andalucía se enfrenta a un escenario crítico tras el paso de las borrascas Leonardo y Marta, que han dejado un rastro de destrucción en los cultivos e infraestructuras. Las primeras evaluaciones de la Junta de Andalucía y las organizaciones agrarias cifran en un 20% la merma de la producción regional, lo que podría traducirse en pérdidas económicas cercanas a los 3.000 millones de euros. El temporal ha golpeado con especial virulencia a los invernaderos de Almería y a los cultivos al aire libre en el valle del Guadalquivir. Además de la pérdida directa de cosechas, se han reportado graves daños estructurales en sistemas de riego, caminos rurales y estaciones de bombeo, elementos vitales para la continuidad de la campaña agrícola.

El campo andaluz ha amanecido hoy evaluando los daños de lo que ya se califica como uno de los peores desastres climáticos de la última década. Las borrascas Leonardo y Marta han provocado un shock económico en el sector primario, con una estimación de pérdidas que alcanza el 20% de la producción total de la comunidad autónoma. Según datos preliminares de la Consejería de Agricultura, el valor de las cosechas perdidas y los daños materiales podría ascender a unos 3.000 millones de euros, poniendo en riesgo la rentabilidad de miles de explotaciones. En la provincia de Almería, la zona de invernaderos del Poniente y el campo de Níjar han sufrido el colapso de estructuras debido a las fuertes rachas de viento y la acumulación de agua. Cultivos de tomate, pimiento y calabacín, que se encontraban en plena fase de recolección y exportación, han quedado inservibles. Las organizaciones agrarias como ASAJA y COAG han alertado de que la situación compromete no solo la campaña actual, sino también la planificación de la próxima primavera, exigiendo la declaración urgente de zona catastrófica. Más allá de los cultivos, la infraestructura hídrica ha sufrido un deterioro considerable. Estaciones de bombeo desbordadas y canales de riego obstruidos por el lodo dificultan la vuelta a la normalidad. En zonas de Sevilla y Cádiz, los caminos rurales han quedado intransitables, impidiendo el acceso de la maquinaria para intentar salvar parte de la producción. Este escenario plantea un reto logístico inmediato para restablecer la cadena de suministro y evitar el desabastecimiento en los mercados europeos que dependen de la huerta andaluza. El impacto social de este desastre también es preocupante. La paralización de la actividad en las fincas afectadas amenaza con destruir miles de jornales en el sector de la recolección y el manipulado. Desde la Junta de Andalucía se ha anunciado la creación de una mesa de crisis para coordinar las ayudas y evaluar con precisión el alcance de los daños, mientras los agricultores reclaman fondos de emergencia y moratorias fiscales para evitar el cierre de explotaciones familiares. Los expertos en climatología advierten que la frecuencia de estos fenómenos extremos obliga a replantear las estrategias de protección de cultivos y la ordenación del territorio agrícola. Mientras tanto, el sector se moviliza para exigir un plan de reconstrucción que permita al campo andaluz recuperar su capacidad productiva y mantener su liderazgo en los mercados internacionales.

Contenido elaborado con asistencia de inteligencia artificial. Contrasta las decisiones técnicas con fuentes oficiales y profesionales.

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