Alerta en el campo almeriense: El sector exige un plan de rescate urgente tras perder el 50% de la producción por las borrascas
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La situación en el campo de Almería ha alcanzado un punto crítico tras el paso sucesivo de varias borrascas que han devastado infraestructuras y cultivos. Las organizaciones agrarias, lideradas por COAG Almería, han alzado la voz hoy para exigir un plan de rescate específico que vaya más allá de las ayudas genéricas, cifrando las pérdidas de producción por encima del 50% en muchas explotaciones del Poniente y el Levante almeriense.
La crisis ha movilizado a las administraciones, con la Junta de Andalucía solicitando al Gobierno central y a Bruselas la activación de la reserva de crisis de la PAC. Mientras tanto, entidades financieras como Cajamar han anunciado líneas de financiación especiales para ayudar a los agricultores a reconstruir invernaderos y recuperar la capacidad productiva ante lo que califican como una catástrofe sin precedentes recientes.
El sector agrícola de Almería vive una de sus semanas más negras. Tras el balance realizado este lunes, las organizaciones agrarias confirman que el paso ininterrumpido de frentes y borrascas durante la primera quincena de febrero ha dejado un escenario desolador. COAG Almería ha advertido hoy que la capacidad productiva de la provincia está seriamente comprometida, con pérdidas que ya superan el 50% en los cultivos de invierno. Los daños no se limitan a la pérdida de fruto; el viento y el granizo han destrozado cientos de hectáreas de estructuras de invernadero, dejando a muchos agricultores sin medio de vida en plena campaña.
Ante esta situación, Andrés Góngora, secretario provincial de COAG, ha exigido a la Consejería de Agricultura y al Ministerio un "plan de rescate real y urgente". El sector reclama que Almería sea incluida de forma prioritaria en los decretos de sequía y catástrofe, solicitando medidas concretas como la exención de cuotas a la Seguridad Social, reducciones fiscales y, sobre todo, la flexibilización de los requisitos de la Política Agrícola Común (PAC). Muchos productores no podrán cumplir con los compromisos agroambientales suscritos debido a la destrucción de sus cosechas, por lo que se pide una moratoria en las sanciones y exigencias burocráticas.
La respuesta institucional comienza a articularse, aunque el sector la considera aún insuficiente. El consejero de Agricultura ha trasladado al ministro Luis Planas la necesidad de activar el Fondo de Solidaridad de la Unión Europea y la reserva de crisis agrícola. Por su parte, el sector privado ha reaccionado con rapidez: Cajamar ha habilitado una línea de financiación especial destinada a la reparación de estructuras y al suministro de liquidez para los afectados, buscando evitar el cierre definitivo de las explotaciones más dañadas.
El impacto de las borrascas también se deja sentir en los mercados. La drástica reducción de la oferta de hortalizas como tomate, pimiento, pepino y calabacín está provocando una tensión en los precios en origen, aunque los agricultores advierten que esta subida no compensa ni de lejos el volumen perdido. La incertidumbre se cierne ahora sobre el final de la campaña de invierno y el inicio de la de primavera, ya que muchos invernaderos necesitarán semanas o meses para volver a estar operativos.
Desde las cooperativas agroalimentarias se hace un llamamiento a la unidad de acción y se advierte de que, sin ayudas directas a fondo perdido, el tejido productivo de la provincia, basado en el modelo familiar, podría sufrir un daño irreparable. Las asambleas informativas continúan sucediéndose por toda la provincia, y no se descartan movilizaciones si las medidas del "escudo agrario" no se concretan en el Boletín Oficial del Estado en los próximos días.
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