Almería afronta una caída drástica en los precios del tomate y el pepino por el aumento de las temperaturas
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El sector hortofrutícola de Almería ha registrado en las últimas 24 horas un descenso significativo en las cotizaciones de origen para productos clave como el tomate y el pepino. Este fenómeno responde principalmente a la subida inusual de las temperaturas en el sureste español, lo que ha acelerado la maduración de los frutos y ha provocado un exceso de oferta en las principales alhóndigas de la provincia.
Las organizaciones agrarias advierten que, de mantenerse esta tendencia, la rentabilidad de la campaña de primavera podría verse seriamente comprometida. A este incremento de la oferta local se suma la fuerte competencia de terceros países, lo que presiona a la baja los márgenes de beneficio de los agricultores almerienses en los mercados europeos.
La jornada de hoy en el campo almeriense ha estado marcada por la preocupación ante la volatilidad de los precios en las pizarras. Según los datos recopilados en los centros de comercialización de referencia, el tomate tipo pera y el pepino Almería han experimentado caídas que oscilan entre el 15% y el 20% respecto a la semana anterior. El factor determinante ha sido la climatología, con registros térmicos que han superado los 25 grados en zonas de invernadero, provocando que gran parte de la producción prevista para las próximas dos semanas se haya concentrado en apenas tres días.
Esta situación de sobreoferta puntual ha coincidido con un momento de transición en los lineales de la gran distribución europea, que aún mantiene contratos de suministro estables pero con una demanda que no crece al mismo ritmo que la producción. Los analistas del sector señalan que el solapamiento con producciones de Marruecos, que todavía mantiene volúmenes altos de exportación hacia el mercado comunitario, dificulta la recuperación de los precios en el corto plazo.
Desde la patronal de comercializadoras se hace un llamamiento a la calma, recordando que estas fluctuaciones son habituales en el cambio de ciclo de cultivo, aunque reconocen que los costes de producción —fertilizantes, energía y mano de obra— siguen en niveles históricamente altos. Esto implica que cualquier descenso en el precio de venta en origen impacta de forma directa y severa en la viabilidad económica de las explotaciones familiares de la comarca del Poniente y de Níjar.
En respuesta a esta crisis de precios, algunas cooperativas ya están estudiando la retirada de producto o su destino a la industria de transformación para tratar de equilibrar la oferta y estabilizar las cotizaciones. Mientras tanto, las organizaciones profesionales agrarias solicitan a la Administración un seguimiento exhaustivo del cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria para evitar que los agricultores se vean obligados a vender por debajo de sus costes operativos.
De cara a la próxima semana, el sector estará muy pendiente de la evolución meteorológica. Un descenso moderado de las temperaturas podría ayudar a ralentizar la producción y permitir que los mercados absorban el excedente acumulado. No obstante, el horizonte de la campaña de primavera, con la entrada de sandía y melón en las próximas semanas, genera incertidumbre sobre la disponibilidad de espacio y logística en las principales rutas de exportación.
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