Almería lidera la transición hacia el acolchado biodegradable en la campaña de primavera de sandía y melón
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La provincia de Almería ha iniciado esta semana la fase crítica de la campaña de primavera con una novedad significativa: el uso de plásticos de acolchado 100% biodegradables ha crecido un 40% respecto al año anterior. Esta tendencia responde a las nuevas exigencias de la Directiva Europea de Plásticos y al compromiso del sector hortofrutícola con la economía circular.
Empresas auxiliares del sector y cooperativas locales han colaborado en ensayos técnicos que demuestran que estos materiales no solo reducen la huella de carbono, sino que mantienen la temperatura del suelo de forma óptima para el desarrollo radicular de las plantas. La transición está siendo especialmente visible en zonas de El Ejido y Níjar, donde la sostenibilidad se ha convertido en el principal argumento de venta para los mercados europeos.
La campaña de primavera en el Poniente Almeriense ha arrancado con una transformación tecnológica sin precedentes en el manejo de suelos. Según los últimos datos proporcionados por las asociaciones agrarias locales, el uso de polímeros biodegradables para el acolchado de cultivos de sandía y melón ha alcanzado niveles récord. Este cambio no es casual, sino el resultado de tres años de pruebas intensivas coordinadas por centros tecnológicos de la provincia, que buscaban una alternativa eficaz al polietileno convencional, cuya retirada y reciclaje suponía un coste logístico y ambiental elevado.
Los nuevos materiales, fabricados a partir de materias primas renovables como el almidón de maíz, están diseñados para descomponerse de forma natural en el suelo una vez finalizado el ciclo del cultivo. Los técnicos agrícolas destacan que estos acolchados ofrecen una permeabilidad mejorada y un control térmico que favorece la precocidad de la cosecha, un factor determinante para obtener mejores precios en origen durante las primeras semanas de comercialización. Además, se evita la generación de microplásticos, un punto crítico para las certificaciones de calidad más exigentes.
Desde las comercializadoras de Almería se señala que esta apuesta por la sostenibilidad es una respuesta directa a la demanda de las grandes cadenas de distribución en Alemania, Reino Unido y Escandinavia. Los consumidores finales buscan productos que no solo sean saludables, sino que garanticen una gestión responsable de los residuos agrícolas. El sector espera que para finales de 2026, más del 70% de la superficie de cultivo bajo plástico en la provincia haya adoptado estas soluciones biodegradables.
No obstante, el reto sigue siendo el coste de producción. Aunque el precio de los bioplásticos ha disminuido gracias a la economía de escala, sigue siendo superior al del plástico tradicional. Por ello, las organizaciones agrarias están solicitando a la Junta de Andalucía que las ayudas a la modernización de explotaciones incluyan incentivos específicos para la adquisición de estos materiales. El objetivo es que el agricultor no asuma en solitario el coste de una mejora medioambiental que beneficia a toda la sociedad y refuerza la marca 'Frutas y Hortalizas de Almería'.
En paralelo, se están desarrollando programas de formación para los agricultores sobre la correcta instalación de estos filmes, ya que requieren ajustes específicos en las máquinas acolchadoras para evitar roturas. Con la mirada puesta en el futuro, Almería se posiciona como el laboratorio europeo de la plasticultura sostenible, integrando innovación química y conocimiento agronómico para mantener su competitividad en un mercado global cada vez más regulado.
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