Productores de la Costa Tropical y la Axarquía se unen para certificar la huella de carbono del aguacate premium
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Cooperativas de Granada y Málaga han alcanzado un acuerdo histórico para la creación de un sello de calidad conjunto que certificará la baja huella de carbono del aguacate producido en el sur de España. Esta iniciativa busca diferenciar el producto nacional frente a las importaciones transoceánicas, resaltando las ventajas de la logística de proximidad y las técnicas de cultivo sostenible empleadas en la zona.
El nuevo distintivo, que comenzará a verse en los lineales europeos a finales de este mes, garantiza que el aguacate ha sido cultivado siguiendo estrictos protocolos de ahorro de agua y que su transporte hasta el mercado final ha generado un 80% menos de emisiones de CO2 que el producto procedente de América Latina.
En un contexto de creciente competencia global, los productores de aguacate de la Costa Tropical (Granada) y la comarca de la Axarquía (Málaga) han decidido unir fuerzas. Representantes de las principales organizaciones de productores han presentado hoy en Motril el proyecto 'Aguacate Sostenible de Proximidad'. El objetivo es claro: poner en valor la sostenibilidad real del cultivo frente a las críticas infundadas sobre el consumo de agua y destacar la frescura de un producto que llega del árbol a la mesa europea en menos de 72 horas.
La certificación se basa en un sistema de auditoría externa que mide desde el consumo de energía en las estaciones de envasado hasta las emisiones derivadas del transporte terrestre. Al ser un producto cultivado en suelo europeo para consumidores europeos, la ventaja competitiva en términos de emisiones de gases de efecto invernadero es abrumadora. Las cooperativas argumentan que consumir aguacate de Granada o Málaga es un acto de responsabilidad climática, ya que se evitan los largos trayectos marítimos y aéreos de las frutas procedentes de otros continentes.
Un pilar fundamental de este sello es la gestión hídrica. Los agricultores certificados deben demostrar el uso de sistemas de riego por goteo deficitario controlado y el aprovechamiento de aguas regeneradas donde sea posible. Estas prácticas han permitido reducir el consumo de agua por kilo de fruta producida a niveles significativamente inferiores a la media mundial. Con este movimiento, el sector busca contrarrestar las campañas de desprestigio y asegurar la rentabilidad de un cultivo que es el motor económico de muchas familias en el litoral andaluz.
La acogida por parte de la gran distribución ha sido inmediata. Varias cadenas de supermercados en Francia y los Países Bajos ya han confirmado que darán prioridad al aguacate con este sello de sostenibilidad. Para el consumidor, el distintivo incluirá un código QR que permitirá trazar el origen exacto de la fruta, conocer la finca donde se cultivó y visualizar los ahorros de emisiones conseguidos. Es un ejercicio de transparencia total que redefine la relación entre el productor y el consumidor final.
Este acuerdo también contempla la creación de una mesa técnica permanente para la investigación de nuevas variedades de tropicales más resistentes al cambio climático. La colaboración entre Málaga y Granada no solo refuerza el posicionamiento comercial, sino que crea un polo de conocimiento agronómico único en Europa. Los productores confían en que esta estrategia de diferenciación por calidad y compromiso ambiental sea el camino para asegurar el futuro del aguacate español en la próxima década.
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