Almería lidera la implementación de la desalación solar para garantizar el riego en 30.000 hectáreas de invernadero
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La provincia de Almería ha dado hoy un paso decisivo hacia la autonomía hídrica con la presentación del nuevo complejo de desalación alimentado por energía fotovoltaica en el Poniente Almeriense. Este proyecto, fruto de la colaboración público-privada, busca reducir los costes energéticos del agua desalada en un 40%, garantizando un suministro estable para miles de hectáreas de hortalizas.
El anuncio, realizado en una rueda de prensa conjunta entre representantes de la Junta de Andalucía y las principales comunidades de regantes de la zona, subraya el compromiso del sector con la sostenibilidad. La iniciativa no solo asegura el riego en periodos de sequía, sino que también posiciona a Almería como un referente mundial en el uso de energías renovables aplicadas a la agricultura intensiva.
En un acto oficial celebrado este mediodía en El Ejido, se han presentado los resultados de la primera fase operativa del proyecto 'Sol-Agua Almería'. Esta infraestructura combina plantas desaladoras de última generación con huertos solares de alta eficiencia, permitiendo que el coste del metro cúbico de agua para los agricultores se mantenga en niveles competitivos a pesar de la fluctuación de los precios eléctricos. La inversión, que ha superado los 150 millones de euros, asegura el riego para más de 30.000 hectáreas en las comarcas del Poniente y el Campo de Níjar.
Las autoridades institucionales han destacado que este modelo de gestión hídrica es la respuesta definitiva a los desafíos climáticos que enfrenta el sureste español. Gracias a la integración de sistemas de almacenamiento de energía en baterías de litio, la planta puede operar durante las 24 horas del día, aprovechando la radiación solar captada durante las horas pico. Esto supone un hito tecnológico que reduce la huella de carbono del sector hortofrutícola almeriense, un factor cada vez más demandado por las cadenas de distribución europeas.
Durante la rueda de prensa, los portavoces de las comunidades de regantes han expresado su satisfacción, señalando que la estabilidad en el precio del agua permitirá una mejor planificación de las campañas de invierno y primavera. 'Ya no dependemos exclusivamente de los trasvases o de la pluviometría; ahora tenemos la capacidad de producir nuestra propia agua de forma sostenible', afirmaron. Además, el proyecto contempla la reutilización de las salmueras tratadas para la obtención de sales industriales, cerrando así el ciclo de economía circular.
El impacto económico de esta medida se estima en un incremento del 15% en la productividad de cultivos estratégicos como el tomate, el pimiento y el pepino, al eliminar el estrés hídrico de las plantas. Las cooperativas locales ya han comenzado a certificar sus productos bajo sellos de 'Hídricamente Responsables', lo que les otorga una ventaja competitiva en mercados como el alemán y el escandinavo, donde la gestión del agua es un criterio de compra prioritario.
Finalmente, la Consejería de Agricultura ha anunciado que este modelo se exportará a otras zonas con problemáticas similares, como la Axarquía malagueña y la costa de Granada. El objetivo para finales de 2026 es que el 60% del agua utilizada en la agricultura de litoral en Andalucía provenga de fuentes no convencionales impulsadas por energías limpias, consolidando el liderazgo de la región en tecnología agraria.
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