Granada y Málaga presentan el plan de resiliencia hídrica para el sector de los cultivos tropicales ante la sequía estructural
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En un comunicado conjunto emitido este mediodía, las asociaciones de productores de la Costa Tropical de Granada y de la Axarquía malagueña han presentado un plan estratégico para salvaguardar los cultivos de aguacate y mango. El plan incluye la construcción de infraestructuras de regeneración de agua y la reconversión de sistemas de riego tradicionales. La inversión, que cuenta con fondos europeos y regionales, busca asegurar la continuidad de un sector que genera miles de empleos directos e indirectos en el sur de España.
El sector de los cultivos tropicales en Granada y Málaga enfrenta uno de sus mayores desafíos históricos debido a la escasez de recursos hídricos. El plan de resiliencia hídrica presentado hoy contempla una inversión de 65 millones de euros destinados a la modernización de las comunidades de regantes. La medida estrella es la puesta en marcha de estaciones de tratamiento de aguas regeneradas que permitirán aportar un caudal constante incluso en periodos de ausencia de lluvias.
Además de la infraestructura física, el plan promueve la investigación en patrones de cultivo más resistentes a la salinidad y la sequía. Investigadores de centros tecnológicos andaluces están trabajando en la selección genética de aguacates que requieren hasta un 15% menos de agua sin perder su productividad. Estos avances son fundamentales para mantener la competitividad de España frente a productores de otros continentes con menores costes laborales.
El comunicado oficial también subraya la importancia de la 'alfombra verde' que representan estos cultivos para frenar la erosión del suelo en las zonas de pendiente de la costa sur. Los representantes de los agricultores han insistido en que el aguacate y el mango no son el problema, sino parte de la solución socioeconómica de la región, siempre que se gestionen con la tecnología adecuada que garantice la eficiencia hídrica.
Otro punto clave del plan es el fomento del autoconsumo energético en las balsas de riego mediante la instalación de paneles fotovoltaicos flotantes. Esto no solo reduce la factura eléctrica de los agricultores, sino que disminuye la evaporación del agua almacenada, optimizando cada gota disponible. Se estima que estas medidas podrían reducir los costes operativos en un 20% anual.
Las autoridades locales han hecho un llamamiento a la unidad del sector para agilizar la ejecución de las obras, que se consideran de interés general. Con este plan, Granada y Málaga aspiran a convertirse en un laboratorio vivo de adaptación de cultivos tropicales a condiciones de clima semiárido, exportando su conocimiento a otras regiones del mundo.
Contenido elaborado con asistencia de inteligencia artificial. Contrasta las decisiones técnicas con fuentes oficiales y profesionales.
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